Encinares

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ENCINARES

Ocupan una buena parte de la superficie del término municipal y en ellos domina la encina (Quercus ilex ballota) frente al quejigo (Quercus faginea).
Están acompañados frecuentemente por ejemplares dispersos de sabina albar (Juniperus thurifera) y oxicedro (Juniperus oxicedrus), ambas especies llegan a alcanzar densidades considerables en algunos puntos. El estrato herbáceo lo constuyen fundamentalmente labiadas (Thymus spp., Salvia lavandulifolia, Lavandula spp....).
El valor paisajístico y ecológico de esta zona es elevado, por ser de gran interés faunístico, lo que hace indispensable su protección.

A continuación se recoge una breve descripción de las especies presentes en estas masas:

ENCINA
Quercus ilex ballota, L
FAGACEAS
Árbol de aspecto achaparrado, que puede alcanzar los 25 m. de altura y una longevidad cercana a los 1000 años. Su tronco es derecho o poco torcido, con corteza parduzca, resquebrajada en grietas poco profundas.
Florece en abril o mayo.
Fructifica de octubre a noviembre.
Las bellotas se utilizan como alimento del ganado porcino.
Aparece mezclado con piñonero y resinero.

QUEJIGO, ROBLE CARRASQUEÑO
Quercus faginea L.
FAGACEAS
El quejigo es un árbol de tamaño medio, que no suele pasar de los 20 m. de altura. Muchas veces se le ve reducido al porte arbustivo por la degradación de los suelos y por las frecuentes talas a que a veces se le somete. Copa redondeada, aovada o alargada.
Hojas simples, alternas, con estípulas largas y estrechas que caen con facilidad; semicaducas, manteniéndose mucho tiempo marchitas sobre la planta y aún verdes durante todo el invierno en los ejemplares y rebrotes jóvenes.
Florece por Abril o Mayo, casi siempre antes que la encina y que el melojo; las bellotas maduran y se diseminan por Septiembre y Octubre.
Se cría en todo tipo de suelos, tanto en los pobres como en los ricos en cal, aguantando muy bien en algunas de sus razas los climas continentales, con fuertes contrastes de temperatura y humedad.

SABINA ALBAR
Juniperus thurifera L.
CUPRESACEAS
La sabina es un árbol de crecimiento muy lento.
Llega a alcanzar hasta 12 m. de altura y 1 m. de diámetro.
El tronco es corto, con corteza parda o cenicienta, agrietada longitudinalmente, que se desprende en tiras estrechas.
La forma de la copa es bastante variable, pudiéndose encontrar ejemplares con forma cónica, o bien aplanados e irregulares. Las hojas son de un color verde oscuro y aparecen opuestas entre sí o, en raras ocasiones, formando verticilos de tres. La sabina suele ser unisexual dioica, es decir, una planta que produce ella misma flores masculinas y femeninas. La fructificación presenta un color que va del rojizo al azulado incluso al negruzco, según el estado de maduración.
Florece a partir del mes de febrero.

Aunque no desecha los terrenos silíceos, los prefiere ricos en cal. Es habitual encontrarla mezclada con encinas y pinos, no llegando nunca en la provincia a formar sabinares puros.
Su nombre thurifera (productora de incienso) nos desvela uno de sus usos: antiguamente se quemaba su madera para conseguir un olor penetrante que, además, ahuyentaba a los insectos. También se empleaba en la fabricación de ejes para las norias.

ESTEPA, ESTREPA
Cistus laurifolius L.
CISTACEAS
Planta arbustiva de hasta dos metros de altura. Hojas pecioladas, oval lanceoladas, viscosas, de 2,5 a 7 cm. de largo, de color verde oscuro, lampiñas por el haz y con tomento gris por el envés. Flores de color blanco, de 5 a 8 cm. de diámetro, con un largo pedúnculo velloso, los pétalos suelen tener una mancha amarilla en la base.
Florece en Mayo y Junio.
Se cría en sitios secos, pinares, matorrales.